Descubriendo a Alfred Hitchcock: más allá del suspense

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La Fundación Telefónica de Madrid trae la primera gran exposición celebrada en España sobre el director inglés que marcó un antes y un después en la historia del cine de suspense: Alfred Hitchcock. Una muestra que, como no podría ser de otro modo para un director cuyo estilo era eminentemente visual, destaca por sus imágenes y sus escenarios perfectamente diseñados para atrapar al espectador.

Alfred Hitchcock nació en Inglaterra en 1899 y falleció en Estados Unidos en 1980. Sus primeros contactos con el mundo del cine vinieron de la mano del cine mudo y sus primeras películas fueron precisamente mudas. Sin embargo, la llegada del sonido no hizo que se olvidara de la importancia de lo visual a la hora de contar historias. Ello y la otra gran influencia que tuvo en su carrera como director, el expresionismo alemán, permitió que llevara a su máxima expresión la posibilidad de atrapar al espectador, ya fuera por medio del suspense o la emoción de los sentimientos, sin necesidad de que se dijera una sola palabra.

Alfred Hitchcock siempre concedió gran importancia a los primeros planos a la hora de crear suspense.
Alfred Hitchcock siempre concedió gran importancia a los primeros planos a la hora de crear suspense

Como muestra bastan dos sencillos ejemplos que se pueden ver en la exposición que la Fundación Telefónica mantendrá hasta el próximo 5 de febrero, y para las que se han diseñado dos salas muy peculiares. Por un lado la famosa escena de la ducha de Psicosis, una de las piezas maestras del cine, en la que destaca la ausencia de música de fondo, que no deja de ser la principal técnica para crear un mayor dramatismo; pero precisamente la falta de música (sólo cuatro toques de violín que ponen voz a cada apuñalada) es lo que crea ese mayor dramatismo, acentuado si cabe por el silencio y el primerísimo plano de la víctima, ya muerta, con la que se cierra la escena.

El otro gran ejemplo, tal vez menos conocido, lo encontramos en otra de las obras maestras de Alfred Hitchcock: Vértigo. En esta película el director consiguió llevar a su cúspide uno de los grandes temas de su filmografía: la relación entre hombre y mujeres, donde ellas solían ser las más fuertes y ellos los que acababan sometidos por esas figuras frágiles en apariencia. En Vértigo se nos muestra a un hombre que es incapaz de enamorarse de una mujer de carne y hueso, Judy Barton, pero sí está perdidamente enamorado del personaje que esta actriz interpreta, Madeleine Elster. La escena cumbre de esta película muestra la transformación llevada a cabo por Kim Novak de Judy en Madeleine, así como la realización de John (James Stewart) de que está enamorado del personaje ficticio y no de la mujer de carne y hueso. Y de nuevo es la falta de diálogo entre los dos protagonistas la principal característica, ya que queda claro lo que está ocurriendo a base de las miradas y gestos de los dos actores.

Estos dos ejemplos son sólo una muestra de la sorprendente capacidad que tenía Hitchcock para contar algo, y no algo sencillo precisamente, usando simplemente una imagen. El director no dejó de desarrollar e innovar en este aspecto, de tal modo que en cada película, aunque partía de la idea de narrar una historia concediendo a la imagen la parte principal, en cada película lo hacía de un modo distinto. Aportando un toque único y original que le permitió, también gracias al éxito comercial de sus películas, que pudiera hacer seguir innovando en sus películas y estuviera siempre al mando de cada proyecto con el que se embarcaba.

Y es que hay que tener en cuenta que en esa época (años 30 – 70 del siglo XX), el director pintaba poco más que nada, hasta el punto de que sólo unos pocos eran conocidos por sus nombres y apellidos por el gran público. Hitchcock, gracias a su originalidad y saber hacer, no sólo consiguió que el público le reconociera (tanto por su nombre como por su propia figura, que siempre buscaban en cada película por medio de sus famosos cameos), sino que fuera precisamente su nombre el que conseguía que se llenaran las salas de cine, pues los espectadores no iban a ver las películas porque salía tal o cual actor, sino porque el director era Alfred Hitchcock.

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Otra de las salas más curiosas de la exposición consiste en una pantalla gigante donde el espectador está en la posición del voyeour de “La ventana indiscreta” y ante él se suceden un sinfín de escenas, curiosas y divertidas, pero sin que haya nada de sonido

Dentro de esas innovaciones tenemos, por ejemplo, el caso de Rebeca, donde una voz en off narra la historia de una mansión a la que vemos deteriorarse en cuestión de segundos para narrar el paso del tiempo; en El hombre que sabía demasiado, una escena nos muestra a una familia aparentemente perfecta, cantando frente al piano, pero en seguida descubrimos la vida oculta de esos personajes, a base de planos fijos que nos van trasladando por toda la casa hasta llegar a las habitaciones más apartadas de la casa; y en La ventana indiscreta, la mayoría de la trama transcurre desde el objetivo de un telescopio sin que escuchemos en ningún momento lo que dicen esas personas a las que el protagonista (y nosotros con él) está observando.

Un trabajo perfeccionado hasta el mínimo detalle

La capacidad que ha tenido Hitchcock para continuar siendo de actualidad, gracias a técnicas y creando secuencias que siguen poniéndose como ejemplo de buen cine, no ha sido algo fortuito. Tal vez en algunos casos han triunfado películas por una suma de buenos actores, buenos argumentos y algo de suerte; pero en el caso de Hitchcock nada era dejado al azar.

Así lo demuestran los storyboards que se pueden ver en la muestra o algunos diagramas que el propio director realizaba (estudió diseño e Historia del Arte antes de dedicarse al cine) para controlar al mínimo detalle cualquier aspecto de la película. Y ese control afectaba no sólo a la parte de dirigir a los actores, a los que marcaba cualquier paso a dar y era de los de repetir la toma cientos de veces; sino también después de que la película hubiera sido rodada y tocara promocionarla.

Es de este modo que Hitchcock forma parte de la historia del cine por haber creado películas legendarias, pero también por haber cambiado algunas de las reglas establecidas hasta ese momento en el mundo del cine. Así, en los carteles que anunciaban Psicosis aparecía el propio Hitchcock indicando que la gente debía ser puntual y que no se podría entrar en la sala una vez hubiera comenzado la película (por aquel entonces los cines eran de sesión continua y la gente podría entrar cuando quisiera), lo que no hizo sino crear mayor expectación antes esa famosa película. De hecho, Hitchcock creó una agencia de publicidad sólo para encargarse de la promoción de sus películas y dedicarse a dar noticias sobre sus próximos estrenos, a lo que más tarde se añadió la creación de su propia serie: Alfred Hitchcock presenta donde detallaba curiosidades sobre los crímenes que plasmó en la gran pantalla, a la vez que daba muestras de su apurado humor británico.

Pero este no fue el único hito conseguido por Hitchcock en Psicosis. También logró que en el cartel de esa película apareciera una mujer en ropa interior, algo impensable para la época, que la película comenzara con una pareja semidesnuda en la cama y encima desvelándose en seguida que era una relación fuera del matrimonio; o que en esa misma película se vieran cosas tan inapropiadas como a una mujer sentada en la taza del váter e incluso a esa mujer desnuda (aunque no llega a vérsele nada gracias a desenfoque perfectamente estudiado).

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Las mujeres en el cine de Hitchock

Y es que las mujeres cobraron una importancia destacada en todas las historias de Hitchcock, ya fuera presentándolas como un objeto de deseo o ese amor imposible de alcanzar. Fuera como fuese, siempre fueron mujeres fuertes y de carácter… aunque no siempre esa fortaleza les permitió salvarse de un destino fatal, tal como le ocurrió a Marion (Janet Leigh) en Psicosis, o a Melannie (Tippi Hedren), en Los pájaros. En el lado contrario Eva Kendall (Eva Marie Saint) en Con la muerte en los talones o Lisa (Grace Kelly) en La ventana indiscreta eran con diferencia los personajes más fuertes de la trama, muy por delante de sus compañeros varones.

A lo largo de la muestra se pueden ver algunos fragmentos de estas películas, donde sorprende ver este tipo de personajes y diálogos que parecen sacados de un film actual en lugar de pertenecer a películas rodadas entre los años 40 y 70; una época donde la igualdad de los sexos no era siquiera un ideal a conseguir. Pero el hecho de mostrar a estas mujeres tan fuertes no quitaba que también fueran mujeres de una belleza exquisita: las famosas rubias de Hitchcock que marcaron un hito, siendo el objeto de deseo de todos los hombres (y mujeres) de la época.

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Esta instalación dedicada a otra de las obras cumbres de Hitchcock, Los pájaros, da una idea del trabajo que supuso crear la escena final con el ataque de los pájaros, para la que hubo que juntar secuencias rodadas con pájaros de verdad, fotografías y hasta dibujos. El conjunto son más de 35 secuencias distintas que dieron como resultado una de las escenas cumbres del cine.

Los mejores colaboradores

Parte de este reto se consiguió por el perfeccionismo de Hitchock, que no rodaba una escena hasta que la actriz no estuviera perfectamente maquillada y peinada, pero también porque el director supo rodearse de grandes colaboradores pertenecientes al mundo de la moda.

Así, si el expresionismo alemán y el cine mudo, ambos caracterizados por su visualidad, supusieron una gran influencia en el cine de Hitchcock, las revistas de moda no lo fueron menos. Y es que en esa época triunfaban revistas como Harper’s Bazaar, donde aparecían mujeres de clase media, elegantes y sofisticadas a un tiempo, con una elegancia directamente traída de Europa y que rápidamente se propagó por todo el mundo. De este modo, Hitchcock ofrecía en sus películas a personajes con los que las mujeres querían sentirse identificadas, dándoles un motivo más para que vieran sus películas.

En la exposición se pueden ver trajes originales que en su día llevaron Kim Novack o Grace Kelly
En la exposición se pueden ver trajes originales que en su día llevaron Kim Novak o Grace Kelly

Pero eso no habría sido posible si no hubiera contado con grandes diseñadores de la época, como Balenciaga o Edith Head, la gran modista de Hollywood y que diseñó gran parte del vestuario de las películas de Hitchock. Esta diseñadora sigue siendo en la actualidad la mujer que cuenta con más estatuillas Oscar, al haber ganado 8 Oscars al mejor vestuario, habiendo sido nominada en 35 ocasiones.

Y es que Hitchcock siempre supo rodearse de los mejores colaboradores. Ya fuera modistas, diseñadores, guionistas, publicitas y por supuesto actores, siempre contó con los mejores para llevar a cabo sus películas. Pero aun siendo los mejores, el férreo control que el director ejercía sobre ellos, indicándoles en todo momento lo que debían hacer, hacía que en la mayoría de las ocasiones esa “colaboración” no fuera como vista como tal. Aunque no dejaban de estar trabajando con el gran maestro Hitchcock, con quien todos querían trabajar, lo que permitía que el director no aflojara el férreo control que ejercía sobre todo su equipo.

Talleres y cursos para conocer a fondo a Alfred Hitchcock

Además de disfrutar de la exposición de manera individual, la Fundación Telefónica ofrece visitas guiadas y diferentes talleres diseñados tanto para niños como para adultos, para conocer más de cerca la figura del director: cursos especializados en la arquitectura que aparecía en sus películas, en el uso del sonido y la música para crear suspense, o la importancia capital que Hitchcock concedía a los créditos, ya que fue de los primeros directores en incluir los créditos como parte de la trama, al introducir en ellos pistas sobre lo que iba a ocurrir en la historia. Todos son gratuitos pero hay que reservar con anticipación. Más información en espacio.fundaciontelefonica.com

En resumen, pasearse por las salas que componen la exposición de Hitchcock: más allá del suspense consiguen despertar el interés por este director y querer descubrir más de sus películas, o incluso revisionar de nuevo algunas que ya se habían visto para sacarle así todo el partido al maestro del suspense.

Más info:

Lugar: Espacio Fundación Telefónica

Fechas: hasta el 5 de febrero

Precio: Gratuito

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Acerca de barbaracruzsanchez

Leo y veo de todo. Y cuando digo de todo es de TODO. Nunca sabes qué serie o libro hay por ahí escondido que va a acabar convirtiéndose en tu favorito...
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