Visitando la casa de Lope de Vega

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Tener la ocasión de conocer de primera mano cómo era la vida en el siglo XVII es todo un lujo. Si además se hace a través de la casa de una persona bien aposentada, la cosa mejora. Y si esa casa resulta ser la de uno de los literatos más importantes de España, pues entonces la experiencia supone adentrarse en esa época con el mejor anfitrión posible. Todo esto se da en la casa de Lope de Vega, que se levanta en pleno dentro de Madrid, curiosamente en la calle de Cervantes.

Pero antes de entrar en su casa y que más parece una villa, tal vez debamos empezar por saber cómo es que se conserva en tan buen estado mientras que la casa del mismísimo Cervantes, que se levantaba no muy lejos de su mayor rival literario, está completamente desaparecida, ya que tan sólo queda un cartel que indica dónde vivió y murió el novelista más importante del mundo: su obra “El Quijote” es el tercer libro más traducido después del Corán y la Biblia.

Jardín privado de la casa de Lope de Vega, que incluye un pequeño huerto y un pozo.

Jardín privado de la casa de Lope de Vega, que incluye un pequeño huerto y un pozo.

Su historia

La clave reside en algo tan sencillo como es el dinero, algo que nunca le sobró a Lope de Vega ni a su familia. A la ingente cantidad de dinero que cosechó en vida (algo que muy pocos escritores pueden decir, da igual de qué época estemos hablando), se añadió que una de sus hijas llegó a ser la Madre Superiora del Convento de las Trinitarias, que a día de hoy sigue siendo uno de los más importantes de Madrid y que en el siglo XVII lo era muchísimo más. Consecuencia de ello, pudieron mantener aquella “casita” durante generaciones, conservándose mucho mejor que cualquier otra casa de la época.

A raíz de ello, cuando los descendientes de Lope decidieron vender la casa, ya entrado el siglo XIX, su nuevo inquilino hizo importantes reformas que, aunque cambiaron su estructura interior, también permitió que la casa no fuera olvidada y derruida, como sí que le pasó a la de Cervantes, mucho más humilde y además peor conservada. Todo ello hizo que, cuando el último inquilino de la casa la fue a vender, la Real Academia Española decidiera comprarla para restaurarla y devolverle su aspecto original. Poco después se abriría al público para que todo el mundo pudiera conocer de primera mano el hogar del gran Lope de Vega.

Su persona

Retrato-Lope

Y una vez conocida la historia de la casa, toca conocer un poquito (su vida daría para escribir mil obras) a su dueño. Lope de Vega ha sido el autor de teatro más prolífico de la historia de España y uno de los más exitosos del mundo entero. A la capacidad que tenía de escribir obras (más de 3000 sonetos, 3 novelas, 9 epopeyas y varios centenares de comedias), se añade que su gran pasión por el teatro llegó en una época en que éste estaba muy de moda. Por ello Cervantes, que en el teatro no triunfó, murió pobre pese a haber escrito una obra que a día de hoy sigue reportando beneficios, mientras que Lope vivió como un auténtico marqués.

Pero junto a esta capacidad de escribir, no hay que olvidar el detalle de que Lope era un personaje de armas tomar, lo que le llevó a vivir mil experiencias que, lógicamente, relató en sus obras. Y aunque de su vida personal es conocido sobre todo el número de amantes e hijos fuera del matrimonio que tuvo, también trabajó como secretario de aristócratas e incluso se alistó en la marina, llegando a participar en la famosa batalla de la Armada Invencible contra el ejército inglés, donde una casualidad quiso que zarpara en uno de los pocos barcos que no fueron hundidos.

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No obstante, hay que reconocer que fueron sus peripecias amorosas las que le obligaron a tomar ciertos caminos y viajar por todo el país hasta regresar a Madrid. La primera fue la vivida con Elena Osorio, la primera mujer de la que se enamoró y que más tarde acabaría casándose por conveniencia con el noble Francisco Perrenot Granvela, sobrino del cardenal Granvela. Esta noticia llevó a Lope a desprestigiar tanto a su antigua amada como a la familia Osorio por medio de sonetos y romances, que acabaron condenándole al destierro tras varios procesos judiciales por difamación, por lo que se vió obligado a abandonar la Corte de Madrid durante 8 años, so pena de muerte.

Tiempo después escribiría sus amoríos con Elena Osorio en una de las grandes obras de la literatura española, “La Dorotea”, y encontraría de nuevo el amor en su esposa Isabel de Alderete y Urbina, pero que fallecería al dar a luz a su segunda hija, en 1594. Al año siguiente se cumplían los 8 años de destierro y volvió a Madrid, donde se casó con Juana de Guardo, según las malas lenguas, por dinero, ya que la mujer no era muy agraciada y Lope nunca había tenido problemas de amoríos. Ella le dio tres hijas y un hijo varón muy querido por él: Carlos Félix.

Su casa

Nada más entrar en la casa de Lope de Vega, son dos las cosas que más llaman la atención: su gran tamaño, siendo casi un palacete de tres falsos pisos (a esto llegaremos más tarde), y la cantidad de luz que recibe tanto del exterior de la calle Cervantes, como del patio interior y huerto que hizo construir en el interior.

Ambos detalles dan cuenta de la cantidad de dinero que tenía cuando mandó construir su hogar familiar, aunque quiso mostrarse “humilde” en cuanto a sus posesiones con la inscripción que adorna la puerta principal “Parva propia magna, magna aliena parva“, y que traducido sería algo así como “lo propio de cada uno, aunque sea poco, por ser propio ya es grande”. Unas hermosas palabras que, no obstante, no son realmente ciertas, ya que en el interior vemos demasiado lujo y riqueza como para pertenecer a una casita cualquiera.

El escritorio

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El despacho de Lope de Vega, como no podía ser de otra manera, es una de las estancias principales de la casa. La auténtica joya de la corona. Al inmenso escritorio que preside la estancia (no perteneció a Lope, pero sí que es original de la época), donde uno puede imaginarse perfectamente a Lope escribiendo sus poemas y obras de teatro, se añade una inmensa biblioteca que es toda una maravilla contemplar.

Porque aparte de ser un “viva la vida” que parecía propenso a coleccionar amantes e hijos, Lope era también un hombre inmensamente culto que nunca dejó de estudiar ni dar conferencias… y eso que le expulsaron de la Universidad de Alcalá de Henares, ya que en esa época sus amoríos no eran muy adecuados para alguien que estudiaba para sacerdote.

Fruto de esa cultura está la sorprendente biblioteca que, aunque sigue sin ser la original de Lope, sí que está compuesta por libros originales de la época y siguiendo los gustos del escritor en cuanto a lectura, por lo que podemos ver volúmenes de medicina, literatura e historia, perfectamente conservados al haber sido cedidos por la mismísima Biblioteca Nacional.

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En cuanto a la decoración de esta estancia, espectacular visto con ojos del siglo XXI, con lo que en el XVII tenía que resultar aún más sorprendente, destacan varios cuadros que nos muestran otra faceta de Lope y que podría resultar un tanto contradictoria con lo comentado de él hasta ahora: su gran religiosidad.

Fue la muerte de su hijo más querido, Carlos Felix, en 1612, al que siguió un año después la de Juana de Guardo mientras daba a luz a su última hija, las que sumieron a Lope de Vega en una gran depresión que acabó derivando en una profunda religiosidad, hasta el punto de ponerse los hábitos y finalmente ordenarse sacerdote.

Así es como aparece Lope en el inmenso cuadro situado justo detrás de esa silla donde uno puede imaginárselo perfectamente escribiendo a cualquier hora, gracias a la gran cantidad de candiles que se pueden encontrar en la casa. Y es que por aquella época la luz eléctrica estaba lejos de inventarse, con lo que las velas y candiles se convertían en el único aliado para la inspiración del escritor cuando la luz del sol ya había desaparecido.

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El otro cuadro que destaca en el despacho de Lope es una curiosa representación del Juicio Final: donde lo normal sería ver a los ángeles en las alturas y los demonios en la parte baja, llevándose cada uno las almas que le corresponden, aquí aparece el mapa de Europa con barcos representando a los distintos países y que, casualmente, los únicos que se mantienen a flote son los que llevan la bandera de la iglesia católica… Como dato curioso en Inglaterra, donde la religión oficial es la protestante, son sus barcos los únicos que no se hunden.

El oratorio

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El oratorio es la otra estancia que más llama la atención dentro de la casa de Lope de Vega. De entrada, que una casa contara con su propia capilla ya era algo extraño en cualquier persona que no perteneciera a la realeza. Pero si ese “cualquiera” es un escritor con dinero para hacer lo que quiera en su casa, y además es un sacerdote, se entiende perfectamente que en la casa de Lope haya una capillita presidida por San Isidro, el patrón de Madrid, y donde el mismo Lope oficiaba los servicios.

De esta capilla son muchos los elementos curiosos a comentar: desde la riqueza de los materiales, donde destaca el oro, pasando por un niño Jesús hecho con un material tan peculiar para las imágenes religiosas como es el plomo (y por ello esta imagen es increíblemente cara), y terminando con una extraña ventanita que hay en la parte más alta de la capilla.

El dormitorio principal

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Esta ventanita respondía a un único motivo, que era que cuando Lope ya no podía celebrar la misa en su propia capilla debido a la vejez, al menos podría asistir a misma ¡desde su propia habitación! De este modo, como en su dormitorio había otra ventanita similar, Lope no tenía más que incorporarse en su cama para ver directamente al santo Isidro, a través de las dos ventanitas… Un truco que fue copiado directamente del Escorial, donde Felipe II hizo abrir una puerta en su dormitorio cuando la gota le impedía levantarse de la cama para así asistir a la misa de la basílica, y que no deja de ser lo mismo que ya hiciera su padre el emperador Carlos I en el monasterio de Yuste.

Resto de habitaciones

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El resto de habitaciones son más similares a las que podrían verse en cualquier otra casa: la cocina, las habitaciones de sus hijas, la de los criados y la estancia para las damas… aunque en su caso, lógicamente, son un poco más grandes y además cuentan con ornamentos y utensilios muy poco habituales, lo que demuestra una vez más todo el dinero que tenía.

Un ejemplo ya lo hemos visto con la estatua del niño Jesús hecha de plomo, y otro lo tenemos con la vajilla de la cocina, hecha con cerámica de Talavera de la Reina y que era tan cotizada en esa época (lo sigue siendo hoy en día, pero por aquel entonces lo era mucho más) que esa misma vajilla era la que tenían los reyes en el palacio… Ahí es nada.

Y por último, un elemento tan poco habitual en esa época como eran los espejos. Ello se debía a que por aquel entonces los espejos no estaban hechos como hoy en día, sino con plata (100% plata) bruñida hasta llegar a reflejar. Un material poco común más una técnica de elaboración de lo más laboriosa, que da muestras de lo que podía llegar a costar un espejo… Pues bien, Lope de Vega tenía tres, lo que ya es buen ejemplo de la cantidad de dinero que tenía.

La “planta” de los invitados

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Y ya para terminar, vamos a ese otro curioso detalle que tiene la casa de Lope de Vega, y que eso sí era muy común de la época al ser fiel reflejo de la picaresca española de la que siempre hemos hecho gala: la habitación de invitados.

No es que no fuera común tener habitaciones de invitados en las casas, sino que lo que era raro era que esa habitación no fuera visible desde el exterior del edificio. De este modo, si uno contempla la casa desde la fachada exterior parece que tiene tan sólo dos plantas, pero una vez dentro se descubre que en realidad son tres plantas; y precisamente la última era la destinada a la habitación de invitados.

¿Por qué tenía este aspecto tan curioso la casa? La respuesta la encontramos directamente en una época donde la Corte de la capital estaba creciendo muchísimo pero la casa real no tenía capacidad para dar alojamiento a todos sus soldados y nobles. Por ello, el rey ordenó que todas las casas de la villa que contaban con alguna habitación de invitados, debían alojar a uno de los hombres del rey y encima hacerlo gratis, al mismo tiempo que ofrecerían tres comidas al día a ese invitado forzoso, ¡y también gratis!

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Como era de esperar, a ningún ciudadano le apetecía gastar parte de su sueldo en mantener a un hombre del rey, pero tampoco querían arriesgarse a que un cortesano o soldado se presentara en su casa solicitando alojamiento y tuvieran que decirle que no.

Y fue así como surgió la picaresca: se construía una pequeña habitación de invitados en la última planta de la casa, pero se hacía de tal manera que desde fuera parecía que sólo había dos plantas. De este modo, lo normal era que ningún cortesano entrara en la casa para solicitar alojamiento, viendo que allí no había sitio; pero en el caso de que entraran, podrían darle el alojamiento exigido, so pena de ofender al rey.

Esto mismo fue lo que hizo Lope de Vega con la tercera planta de su casa, tan pequeña pero suficiente para alojar a una persona. Y en el caso del invitado forzoso de Lope, pues lo cierto es que tuvo mucha suerte porque resultó ser el Capitán Contreras, que viajó por todo el mundo, combatiendo en mil batallas, por lo que se convirtió en una fuente de inspiración inagotable para Lope. Tal fue el caso que alguno de los personajes de sus obras están directamente inspirados en las andanzas de este Capitán, y que siglos después también serviría para inspirar al famoso Capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte.

En resumen, la Casa de Lope de Vega es una manera única de adentrarse en la vida del siglo de Oro con uno de sus grandes protagonistas, y encima de la mano de unos guías de lo más amenos y profesionales que consiguen que la típica visita guidada resulte entretenida de principio a fin.

Más info

Lugar: Calle Cervantes, 11

Horario: De martes a domingo, de 10:00 – 18:00

Precio: Gratuita (hay que reservar a través de la web Casa Lope de Vega)

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Acerca de barbaracruzsanchez

Leo y veo de todo. Y cuando digo de todo es de TODO. Nunca sabes qué serie o libro hay por ahí escondido que va a acabar convirtiéndose en tu favorito...
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2 respuestas a Visitando la casa de Lope de Vega

  1. Gracias por mostrar esta interesante casa sobre todo para personas que como yo, estamos al otro lado del mundo (Perú). Saludos, Patricia

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