La lección: “una rebelión tranquila”

photo1_bigLa lección es una de esas películas de difícil clasificación, que tan pronto podría considerarse una comedia como una tragedia en toda regla, y que me atrevería a decir según el estado de ánimo con el que acuda el espectador al cine, podrá encontrarse con dos películas totalmente distintas.

¿Cómo es posible que ocurra esto? Pues es gracias a un argumento terriblemente realista pero llevado a los últimos extremos, y especialmente gracias a la actuación de su protagonista, la actriz Margita Grozeva, que conduce todo el film con tal maestría que, pese a salir en absolutamente todas las escenas y siendo muchas de ellas bastante pausadas y con poco o nada de diálogo, no resulta nada pesada…

No con una historia que nos traslada a una pequeña población de Bulgaria, donde vive y trabaja Nadezhda, una profesora de inglés que tiene a una preciosa hija de 4 años, un marido que cumple la misma función que las plantas (con todo lo que pasa él no va intervenir para nada) y los restos de una familia bastante esperpéntica.

photo6_bigEs precisamente ese esperpento lo que hace que con esta historia te entren ganas de reir y llorar a la vez. Todo comienza cuando Nade descubre que su marido ha gastado todos los sueldo de ella (porque él no trabaja) en comprar una caja de cambios para la autocaravana que tiene aparcada en la puerta de su casa y que lleva años sin funcionar.

Descubrirmos así que el marido de Nade es todo lo contrario a ella: una vago que no encuentra trabajo, antiguo alcohólico, mentiroso (ocultó los avisos de pago de la hipoteca, confiando que vendería la autocaravana cuando la arreglara y así podría pagar los plazos atrasados) y que apenas se le ve en toda la película, pero del que te olvidas rápidamente porque es más planta que persona.

En el lado contrario está Nade. Una mujer que ante todo es la persona más íntegra y honrada que se puede encontrar uno, y que a raíz del riesgo de que les quiten la casa va a encontrase con una serie de situaciones asombrosas, peligrosas y muy surrealistas, pero de las que siempre tratará de salir con integridad hacia su persona, y también respeto hacia el resto de personas que la rodean.

photo4_bigLo más gracioso (y triste) de toda esta historia, es que a su alrededor se topará con gente que no es precisamente como ella, pues es gente que solo piensa en sí misma y le da igual los problemas por los que esté pasando su vecina o empleada, pero ante los que ella siempre sonreirá y será amable, incluso cuando su mundo se está desmoronando a sus pies.

Viendo la historia de Nade uno no puede evitar preguntarse si tal vez hay gente como Nade a nuestro alrededor, que lo está pasando francamente mal y que cada vez que intenta arreglar las cosas solo se topa con más y más problemas que la llevan al límite, pero de cuyas historias jamás seremos conscientes por el simple hecho de que siempre se las ve enteras, amables y con una sonrisa en los labios.

Esa es Nadezhda: una mujer que para evitar que les echen de su casa pide un adelanto en el trabajo como traductora al que va por las tardes y del que no le han pagado en los últimos meses solo para descubrir que la empresa está en bancarrota. Y cuando esa opción se cierra trata de pedir dinero a su padre, que resulta que es rico pero aún no ha puesto una lápida a la tumba de su madre porque está demasiado ocupado en agasajar a su amante, pero al final se niega a hacerlo porque su integridad le impide aceptar dinero de un hombre que destruyó la vida de su madre.

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Pero eso no es todo. El miedo a quedarse en la calle sigue existiendo y por ello, entre clase y clase (donde además trata de aleccionar a sus alumnos sobre lo que está bien y mal, pues resulta que hay un ladrón en clase), Nade acaba pidiendo dinero a un prestamista que al principio parece simpático, pero no cuando se encuentra con que no le va a pagar a tiempo.

Son tantas las situaciones extremas por la que Nade pasa a lo largo de 110 minutos de metraje, que más de una vez te encuentras pensando cómo es posible que esté así de tranquila, cuando lo que cualquier persona en su situación haría sería sentarse en un rincón y echarse a llorar, o directamente emprenderla a golpes con el primero que pillara por banda… Preferiblemente su marido, que siendo el culpable de todo ni siquiera le pega un grito y le llama imbécil.

Tal vez la relación con su marido, de la serie de hechos asombrosos que le ocurren a Nade, es lo que más triste me resulta, pues al final te quedas con esa sensación de que una mujer, para ser tan íntegra y honrada como Nade lo es en toda la película (menos al final, que es cuando estalla y opta por el camino rápido después de haber intentado seguir las normas), también debe respetar a su marido. Por mucho que su marido sea un vago.

Menos mal que ese marido apenas sale en la historia, y a cambio tenemos a una mujer fuerte, valiente y honrada, dispuesta a todo por ayudar a su familia, y que es la moraleja con la que debemos quedarnos.

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Acerca de barbaracruzsanchez

Leo y veo de todo. Y cuando digo de todo es de TODO. Nunca sabes qué serie o libro hay por ahí escondido que va a acabar convirtiéndose en tu favorito...
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