Perdiendo el Norte: Una comedia Made in Spain

Perdiendo_el_norte-772997722-largeAtrás quedaron los días en que ir a ver una película española, y especialmente una comedia, suponía el riesgo de encontrarse con hora y media de situaciones medianamente divertidas y con desnudos gratuitos para aburrir que nunca venían a cuento. Con Perdiendo el Norte nos encontramos con una comedia que cumple su función de divertir y entretener a la gente, y encima usando como base algo tan complicado como es la actual situación económica y social que está viviendo el país.

Perdiendo el Norte va camino de ser la comedia del año, y eso que acaba de estrenarse. Un primer puesto que, además de permitir pasar página con respecto a las comedias que se estrenaron el año pasado, y que por muy buena que fuera ya se había estirado hasta lo imposible, termina de confirmar que en España seguimos haciendo buenas comedias. Y encima que lo hacemos con algo tan típico nuestro como es la capacidad de reírnos de nosotros mismos, incluso en situaciones donde entran ganas de todo menos de echarse a reír.

Pelicula PERDIENDO EL NORTE de Nacho G.Vililla Produccion AparteEso es precisamente Perdiendo el Norte. Un intento de poner imagen a ese millón de historias que existen de jóvenes talentos que se ven obligados a emigrar a Alemania para encontrar trabajo, y que no deja de ser la misma historia que se vivió hace décadas. Pero como explica el personaje de José Sacristán en un momento dado, no aprendemos de nuestros errores y volvemos a caer en la misma piedra.

Para explicar esta situación, y usando el humor como tirón de orejas a los que quieran sentirse identificados (y que más que seguro nunca harán), nos ponemos en la piel de dos jóvenes amigos más que cualificados: Un investigador y un economista que se encuentran sin trabajo después de haberse gastado un pastón en carreras y Masters.

30Cuando la situación no podía ser peor para este par de amigos reciben una señal que llega como caída del cielo (o más bien que llega como salida de la televisión), por medio de un programa donde ven a un español que, como hace todo buen español nada más salir de casa, presume de lo bien que le va en Alemania. Así que no lo dudan y deciden ir a probar suerte en el país teutón.

A partir de su llegada a tierras germanas se sucederán una serie de peripecias que, aunque estén cogidas por los pelos en alguna ocasión (parece mentira que estén en Berlín, pues allí todo el mundo se encuentra cual pueblo de 1000 habitantes), pero que se aceptan porque no dejamos de estar ante una comedia y aquí lo importante es divertirse, da igual que las situaciones sean inverosímiles.

Pero en vez de contar lo que ocurre en esas situaciones tan propias de una comedia, y de este modo destriparos momentos memorables de la película, casi prefiero enumerar los puntos a tener en cuenta y que más me han llamado la atención de Perdiendo el Norte.

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Aunque la historia se centra en Hugo, el economista con sueños de triunfador e interpretado por Yon González, es con Braulio con el que se viven los momentos más desternillantes de la película, demostrando así que Julián López sigue siendo uno de los mejores actores cómicos del momento. Especialmente cuando se viven situaciones absurdas y que no vienen muy a cuento con respecto a la trama principal pero que acaban sacándote una carcajada de esas que da gusto soltar.

Por otro lado, es el personaje de Miki Esparbé el genuino robaescenas de toda buena comedia. Se trata de un personaje típico de comedia de enredos que cada vez que sale a escena, aunque sea de fondo, es para bordarlo como personaje cómico. Es cierto que muchas de las veces que sale… De acuerdo, la mayoría de las veces que sale, no hace sino recurrir al humor absurdo propio del típico personaje colgado y fumeta. Pero es que es que sencillamente lo hace genial, con lo que para mi supone el gran descubrimiento de la película y un gran acierto en la trama. Especialmente cuando alguna escena está resultando demasiado intensa y hace falta alguien que aligere el ambiente, que no dejamos de estar en una comedia.

Perdiendo_el_norte-525068534-largeLos padres de Hugo, interpretados por Javier Cámara y Carmen Machi, son tan divertidos como ya se intuía que iban a ser solo al ver sus nombres. Ellos son los encargados de poner la imagen a esa otra parte de la historia que son los talentos que emigran a Alemania, siendo los padres que se quedan aquí y que lo único que les queda es presumir de hijo que trabaja en el extranjero.

Y si para eso hace falta exagerar un poco y en realidad son más las ganas de dar envidia a las vecinas que de alegrarse por el hijo y su trabajo, pues no pasa nada que no deja de ser algo tipical spanish, y lo sabemos.

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Respecto a las chicas de la historia, parte de la historia se centra en la relación que Hugo tiene con su novia pija en España, interpretada por Úrsula Corberó, y la muchacha que conoce en Berlín, siendo Blanca Suárez quien le da vida. En ese sentido no podían haber elegido mejor, pues las dos actrices dan vida a dos personajes completamente distintos y que lo bordan en cada escena:

Úrsula como la típica niña tonta mimada que, la verdad, al medio minuto de haber salido ya te dan ganas de cerrarle la boca de un sopapo, y Blanca como la chica trabajadora pero que tiene muy mala suerte en la vida, especialmente en cuestiones amorosas, y ante la que no puedes evitar reírte de ella al ver lo desgraciadita que es la pobre… Sí, también es típico español el reírse del mal ajeno. Qué le vamos a hacer…

maxresdefaultComo último punto que me llamó la atención están esas otras cuestiones menos divertidas de toda la historia pero que no dejan de ser necesarias en una película que habla de los españoles que están emigrando porque aquí no hay trabajo. Es decir, no deja de ser una historia triste que pretende ser contada con humor, y ante la que se emplea de vez en cuando cierto humor negro que, por mucho que me guste, aquí se me hace más duro de lo normal.

Entiendo que es necesario comentar esas otras historias que van paralelas a las aventuras de dos españoles en Berlín. Historias como el problema de las hipotecas y los desahucios, la rabia que da pedir trabajo a la última persona a la que querrías solo para poder tener con qué pagar la comida, o tener que engañar a toda tu familia porque esperas que así al menos ellos sean felices. Son situaciones que van parejas a esta época que nos ha tocado vivir pero que, en mi opinión, llegan demasiado a continuación de los momentos más divertidos, con lo que no puedes evitar sentirte culpable por reírte de esta situación… Aunque también puede ser que eso es justo lo que pretendían.

218161.jpg-c_640_360_x-f_jpg-q_x-xxyxxAh. Una última cosa, antes de que se me olvide. Aunque es más bien un consejo: Si es posible no veáis el trailer de la película. Si, ya sé que estoy pidiendo demasiado, pero es que detrás de una gran producción televisiva siempre hay una campaña publicitaria que al final acaba contándote la película de pe a pa, incluyendo los momentos más divertidos de Perdiendo el Norte. Y eso sí que no tiene gracia.

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Acerca de barbaracruzsanchez

Leo y veo de todo. Y cuando digo de todo es de TODO. Nunca sabes qué serie o libro hay por ahí escondido que va a acabar convirtiéndose en tu favorito...
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