Un recorrido por la escultura escondida del Prado

Un recorrido por la escultura escondida del PradoAunque el Museo del Prado es una de las pinacotecas más importantes del país y del mundo entero, no es solo pintura lo que se puede encontrar entre sus salas. Junto a las obras maestras de Velázquez, Goya, Tiziano o Tintoretto hay también obras escultóricas que merece la pena contemplar. Algunas son de autores apenas conocidos mientras que otras pertenecen a auténticos maestros de la escultura pero que suelen pasar desapercibidas entre los turistas que corren a ver las pinturas… Hasta ahora.

Las Musas Griegas

Comenzamos nuestra visita por esta búsqueda de las esculturas escondidas en el Prado con un conjunto formado por las 9 musas griegas, las diosas inspiradoras de todas las artes y ciencias, y que fueron halladas en la espectacular Villa de Adriano en Tívoli, Italia.

Antes de la asombrosa remodelación que llevó a cabo el Museo del Prado para adaptarlo a las nuevas necesidades arquitectónicas: eliminación de barreras, presencia de una luz más natural y un aire más actual en general, estas esculturas apenas tenían protagonismo al estar casi escondidas en una de las salas inferiores.

Un recorrido por la escultura escondida del PradoPero ahora lucen orgullosas en el mejor sitio posible para ellas: En el ábside central del Museo, desde cuyo interior se pueden ver los jardines exteriores del Prado. Entre las ventanas de este ábside remodelado (justo debajo de la sala principal del Museo, donde se encuentran las Meninas de Velazquez), se presenta a Clío, Terpsícore, Calíope, Urania, Erato, Melpómene, Polimnia, Talía y Euterpe.

Muchas de ellas aún conservan parte del atributo por el que son reconocibles (como es la lira en el caso de Euterpe, la máscara del teatro para Talía, o un papiro de poesía para Erato, aunque otras apenas tienen elementos por los que se las pueda reconocer fácilmente, así que tendremos que fiarnos de lo que pone en el cartel.

Pero sea como sea, pasearse por esta sala es algo que no debe faltar en vuestra próxima visita al Prado. Sobre todo cuando este se encuentre en su máximo apogeo, y la sala de las Musas ayuden a recuperar un poco de la calma y tranquilidad con la que debería poder observarse siempre el arte.

Arte clásico también en el Prado

Junto a las musas, en las pequeñas salas que sirven de descanso entre las zonas más amplias del Museo del Prado, hay una pequeña pero muy variada colección de esculturas clásicas, con ejemplos de bustos o figuras humanas que no pueden faltar en ninguna colección de arte que se precie.

Un recorrido por la escultura escondida del PradoAsí ocurre con el busto de Antinoo, el “favorito del emperador Adriano”, cuyo rostro es fácilmente reconocible por sus facciones que resultan atractivas incluso hoy en día, más ese toque melancólico que nunca pasa desapercibido… Normal que fuera su favorito y que, cuando Antinoo muriera en trágicas circunstancias, Adriano decidiera divinizarlo.

Junto a Antinoo tenemos un magnífico ejemplo de Doríforo, que es como se conocen a las esculturas que representan a un hombre en su máximo esplendor y fuerza muscular. La primera escultura que tenía estas características la realizó el escultor griego Polícleto, y desde entonces cualquier representación de un atleta desnudo, apoyado antes de lanzar la jabalina o reposando después de realizar un ejercicio, recibe este nombre.

Un recorrido por la escultura escondida del PradoEste tipo de escultura servía para que el escultor pudiera demostrar sus habilidades a la hora de plasmar la anatomía masculina en todos sus detalles. Y teniendo en cuenta que el material empleado era un frío trozo de mármol pero que podía resquebrajarse con cualquier golpe mal dado, es sorprendente el resultado.

Un poco de Neoclasicismo

Continuamos nuestro recorrido por la nave central del Museo del Prado. Pero en lugar de centraros en los gigantescos cuadros de Jacques-Louise David o avanzar hacia la sala de Velázquez, mejor paramos un rato para observar las esculturas que hay al fondo de ese pasillo y que pese a su increíble tamaño suelen pasar desapercibidas.

Una vez leí una definición de escultura que decía que “escultura es aquello con lo que te chocas cuando te estás apartando para ver mejor el cuadro que tienes en frente”. Aunque esta definición era más una burla a la escultura contemporánea, hay que reconocer que es bastante apurada con todas estas obras que estamos viendo ahora. Así que evitar que pase eso, sobre todo si así os estáis perdiendo esculturas tan sorprendentes como estas.

Un recorrido por la escultura escondida del Prado“Venus y Marte”, Antonio Canova (1806)

Es lo que ocurre con varias de las obras situadas en la zona central del Prado, destacando la pareja formada por Venus y Adonis. Se trata de una obra realizada en el famoso mármol de Carrara (es el mejor del mundo y con el que se han venido realizando las esculturas más famosas desde el Renacimiento), y copia de una escultura original de Antonio Canova, escultor del Neoclasicismo (siglo XVIII), que se encuentra en el palacio de Buckingham.

Durante el Neoclasicismo se vivió lo que llamaríamos hoy “una vuelta a lo retro”, pero en este caso con siglos de distancia, ya que de pronto se puso de moda todo lo relacionado con la Grecia Clásica. Empezaron a surgir así esculturas mitológicas pero que, a diferencia de las obras originales, tenían un aspecto más sensual, elegante y casi diría delicado, que es lo que permite diferenciarlas de las obras propiamente clásicas.

Un recorrido por la escultura escondida del Prado“Hebe”, Antonio Canova (1800)

Venus y Adonis es uno de estos ejemplos de escultura Neoclásica en el Prado, pero no el único. Justo al lado tenemos a la hermosa “Hebe”, la copera oficial encargada de servir ambrosía a los Dioses del Olimpo. De esta escultura sorprende el contraste entre el blanco del mármol y el dorado de la copa que lleva con delicadeza en la mano. Un gusto muy de la época y que también se puede ver en la escultura de “Mercurio” que hay justo en frente, todas de Anotnio Canova..

La realeza en piedra

Pero no solo de mitología vive la escultura del Museo del Prado. También se pueden observar entre sus salas las esculturas de las grandes reinas y reyes que gobernaron durante los últimos siglos en España.

Un recorrido por la escultura escondida del Prado“Bárbara de Braganza”: José Álvarez Cubero (1826)

Dentro de estas esculturas de Reyes quiero pararme primero en la escultura de Bárbara de Braganza, situada cerca de las otras esculturas mitológicas, y donde destaca el increíble detallismo de la ropa, donde es perfectamente visible cada encaje y brocado del vestido. Y como ya he comentado antes, si ya sorprende ver el resultado, lo hace aun más recordar que el material original era frío y frágil mármol.

Por otro lado, es normal que la escultura de Bárbara de Braganza ocupe esta posición destacada dentro del Prado, pues como consorte del entonces rey Fernando VI, ella fue una de las principales impulsoras del entonces conocido como Museo de Ciencias Naturales, y que hoy llamamos Museo del Prado.

Aunque una escultura que no podéis perderos en este recorrido un tanto atípico por el Museo del Prado, es la de la Reina Isabel II, velada. Se trata de un busto que os costará un poco más encontrarlo, ya que no está en las zonas principales del museo, como ocurre con las esculturas vistas hasta ahora. En este caso se encuentra en la sala 63B del Prado, entre las pinturas de Historia, en concreto junto a las obras de Joaquín Sorolla.

Un recorrido por la escultura escondida del Prado“Isabel II, velada” Camilo Torregiani (1855)

Y no es cuestión de quitar protagonismo a las obras de Sorolla, ni mucho menos, pero hay que reconocer que esta escultura merecería un lugar un poco más importante, pues es sorprendente el alarde técnico que llevó a cabo su autor, Torregiani, al mostrar el rostro de la reina Isabel II tapada con un velo. Un velo hecho de mármol, pero que a la vista resulta sorprendentemente frágil, hasta el punto de que son muchas las ganas de tocarlo para comprobar si es realmente piedra.

Torregiani quiso representar a la reina de este modo, pese a no ser ni mucho menos la norma, en un intento por mostrar a la Reina de España como una mujer que representaba las virtudes de la Fé, la Virtud y la Religión, para lo que efectivamente se representa a la mujer con el rostro tapado… Pero no hay duda de que lo que consiguió fue que su nombre pasara a ocupar los primeros puestos en cuanto a proeza escultórica.

A la hora de terminar con este recorrido un poco distinto por el Museo del Prado, no podéis perderos la que es probablemente la escultura más famosa del Museo del Prado, pero cuya situación impide muchos la conozcan. Se trata de la escultura “Carlos V dominando al furor” de Leone Leoni.

Un recorrido por la escultura escondida del Prado“Carlos V dominando al furor”: Leone Leoni (1555)

La obra fue encargada originalmente a Pompeo Leoni pero fue terminada por su hijo Leone Leoni, que también fue el encargado de realizar las esculturas de la familia de Carlos I de España (V de Alemania) y Felipe II situadas en la iglesia de San Lorenzo del Escorial. Esta escultura del Furor ha estado situada en varios sitios: desde el antiguo Alcazar de Madrid y el de Toledo al Palacio de El Escorial e incluso los jardines del Retiro, hasta que fue ubicada en el patio circular de la Entrada de Goya del Museo del Prado.

Se trata de una escultura gigantesca realizada en bronce, y que forma parte de la sorprendente y exhaustiva campaña de propaganda que el emperador Carlos I de España realizó por todos sus dominios para recordar a sus enemigos que seguía siendo quien estaba al mando.

Por ello se le presenta al más puro estilo de los héroes mitológicos o los emperadores clásicos, con un enemigo desnudo y encadenado a sus pies, mientras que él está de pie de forma desafiante, sujetando con fuerza las cadenas que atan a su enemigo. Un claro ejemplo de dominancia y poder en su época, y que hoy podemos observar dentro de las salas del Museo del Prado. En concreto en la pequeña rotonda que hay en uno de los laterales del museo.

Más Info:

Para que no os perdáis por el recorrido, aquí teneís un mapa del Prado para situar todas las esculturas

Un recorrido por la escultura escondida del Prado

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Acerca de barbaracruzsanchez

Leo y veo de todo. Y cuando digo de todo es de TODO. Nunca sabes qué serie o libro hay por ahí escondido que va a acabar convirtiéndose en tu favorito...
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