Descubriendo Teruel

Descubriendo Teruel: Entre el mito y la realidadDecir Teruel es traer a la mente un sin fin de frases hechas que a base de un marketing bien conseguido, se han quedado fijas en la mente de todos: Desde “Teruel existe” para poner de manifiesto la falta de acceso a toda una capital de provincia, a los “Amantes de Teruel: tonta ella y tonto él”, y pasando por el más reciente “Territorio Dinopolis” que surgió para atraer a un necesitado turismo nuevo… Pero Teruel es mucho más que frases hechas.

Teruel detenta el honroso puesto de ser la capital de provincias más pequeña de España, con tan solo 35.000 habitantes. Sin embargo, ello no impide que esta pequeña joya de la historia y el arte brille con nombre propio, y por derecho más que merecido. Y es que Teruel es también la cuna del arte mudéjar, pues en su interior se encuentran los ejemplos más hermosos y mejor conservados de este arte único en el mundo.

Una ciudad nacida a la sombra de la Reconquista

Antes de conocer el arte mudéjar, conviene repasar un poco de esa historia nuestra que suele olvidarse en cuanto uno termina el colegio; y que en este caso es necesario para entender Teruel. Para ello, hay que remontarse a la época de la Reconquista cristiana, en concreto en el siglo XII. Durante este conflicto bélico, que culminaría con los Reyes Católicos y la toma de Granada, fueron muchos los musulmanes que decidieron dejar atrás sus casas, temerosos de las reacciones de la nueva Iglesia cristiana que estaba recuperando sus antiguos territorios.

Al mismo tiempo, sin embargo, muchos otros prefirieron quedarse en el que consideraban que era su hogar (lo fue durante 500 años, pues el dominio árabe se inició en el año 711), aprovechando el beneplácito que se les concedía a los musulmanes que decidían quedarse y conservar su propia religión, a cambio de pagar un impuesto. Esos musulmanes que se convirtieron al cristianismo recibieron el nombre de mudéjares, y el peculiar arte que llevaron a cabo (mezcla de ambas culturas intrínsecamente arraigadas tras siglos de convivencia), se llamó arte mudéjar. El caso contrario serían los mozárabes (cristianos que vivieron durante el dominio árabe, manteniendo su religión a cambio de ese impuesto especial)

Es por ello que el arte mudéjar sólo puede verse en España, y que Teruel ocupa un lugar destacado dentro de este peculiar estilo. Pues fue precisamente la pequeña Teruel la que jugó un papel primordial dentro de la Reconquista de los territorios árabes, ni más ni menos que erigiéndose como avanzadilla de las tropas cristianas.

La ciudad de Teruel se levantó en el año 1170 como capital de frontera con respecto a los territorios en poder de los musulmanes, y con el único propósito que desde allí partieran las distintas expediciones del ejército cristiano. Se iniciaba así el inicio del fin del dominio musulmán sobre la península.

Arte mudéjar en todo su esplendor

El arte mudejarse desarrolló en los reinos cristianos de la península ibérica, pero incorporando influencias de estilo hispano-musulmán, como consecuencia de esa convivencia tan estrecha entre dos culturas, y la forma tan peculiar que cada una de ellas tenía de representar su arte. La principal diferencia es que en el arte musulmán están prohibidas las representaciones figuradas (personas o animales), con lo que los elementos vegetales o la propia escritura árabe servían y sirven como único elemento decorativo.

Esta convivencia, y en consecuencia su arte, tendrá lugar entre los siglos XII y XVI, y en ella se mezclarán las sucesivas corrientes artísticas cristianas (el románico, gótico y renacimiento) con las musulmanas.

Teruel conserva, dentro del arte mudéjar, numerosos monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad: Dentro de la catedral de Santa María de Mediavilla, su techumbre de madera es la mejor conservada de toda España de estas características; mientras que a lo largo de la ciudad son perfectamente visibles las cuatro torres que quedan en pie (pese a que en algunas de ellas no se conserva la iglesia de la que formaban parte) y que también han sido galardonadas con este reconocimiento. Destacan la torre e iglesia de San Pedro, la torre de la iglesia de San Martín y la torre de la iglesia del Salvador. Todas ellas, del siglo IV.

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Tres de las torres mudéjares, perfectamente conservadas en las calles de Teruel

Aunque en Teruel no todo es arte mudéjar. Paseando por sus calles, uno puede encontrarse con varios edificios modernistas, como los de la Plaza de El Torico; junto a la impresionante Escalinata, de estilo Neomudéjar.

Descubriendo Teruel: Entre el mito y la realidadEscalinata neomudéjar, que también ha recibido varios premios de arquitectura a nivel internacional

Los amantes de Teruel: Mito y realidad

La historia de Los amantes de Teruel es una donde el mito se une a la realidad, y que consigue que los nombres de sus protagonistas crucen fronteras y lleguen a otros países. Pero en el caso concreto de estos desdichados amantes, a la suma de mito y realidad se añade un componente un tanto sobrenatural, como es el hecho que los cuerpos de los dos amantes, hayan llegado casi incorruptos hasta nuestros días.

Y quien dice “componente sobrenatural”, también dice “lógica”, ya que ha sido precisamente el clima de Teruel, caracterizado por su invierno seco, el que ha permitido que se obre semejante milagro (al haber tanta sequedad, se conservan mejor los cuerpos). Pero bien es cierto que en una historia tan llena de misterio como es la de los dos pobres amantes que murieron de amor, un tinte sobrenatural no hace daño a nadie; con lo que el detalle del clima no suele mencionarse mucho.

Para los que no conocéis la historia, o no la conocéis en detalle, aquí va un resumen: Cuenta la leyenda que en el siglo XI un joven llamado Juan Martínez de Marcilla, quedó perdidamente enamorada de la hermosa Isabel de Segura. Por desgracia el padre de ella no consintió el matrimonio, ya que Isabel era su única hija, con lo que tenía esperanzas en recibir una dote nupcial un poco más generosa que la que difícilmente un pobre campesino podría conseguir. Pero Juan, lejos de rendirse, decidió enrolarse en un barco mercante, prometiendo a Isabel que en cinco años volvería con una fortuna, y entonces podrían casarse.

Pero el destino no estuvo de su lado cuando los cinco años pasaron y él no regresó. Y la mala suerte de la pareja quiso que, cuando Isabel ya creía a su amado muerto, aceptó casarse con otro pretendiente, sólo para que Juan regresara al pueblo a los pocos días… Y cuando Juan vio a su amada casada con otro hombre, fue tal la pena que sintió que se llevó una mano al corazón y suplicó a Isabel, delante de ella y de su propio marido, que le besara o de lo contrario moriría.

Isabel, amparándose en que estaba casada con otro (al parecer la muchacha era increíblemente devota y no podía romper así como así los votos nupciales), no consintió aquel beso, y él cayó muerto a los pies de su dama. Estos hechos fueron descritos por el joven matrimonio, mientras que la muerte de ella pudo ser vista por el resto del pueblo: Pues al día siguiente, durante el entierro de su amado, Isabel se mortificaba pensando que él murió porque ella no le besó, con lo que decidió darle un último y único beso, aunque fuera después de muerto… Y según narraron todos los presentes, cuando Isabel besó a Juan, ella cayó sobre el cuerpo de él, con el corazón parado.

Descubriendo Teruel: Entre el mito y la realidadFoto de archivo de los antiguos féretros de los amantes, con las momias completamente expuestas pero dentro de la iglesia donde se encontraron. En el año 2005 se inauguró el edificio que hoy les da cabida, diseñado expresamente para contemplar mejor el mausoleo de Juan de Ávalos, junto a la iglesia de San Pedro (Imagen cortesía de espanaeterna.blogspot.com)

Lo curioso de esta historia, es que nadie parece querer centrarse en las posibles causas que expliquen este hecho tan extraño. A cualquier lugareño que preguntes sobre por qué murieron los amantes, su respuesta siempre será la misma: “Murieron de amor”. Una explicación poco usual pero bonita, a fin de cuentas, y a la que ha contribuido toda la historia que se creó en torno a los cuerpos de los amantes: Pues la leyenda de los amantes se convirtió en realidad cuando, en el año 1555, se descubrieron dos cuerpos que creían ser de los famosos amantes, y que además estaban prácticamente incorruptos.

El revuelo que se originó con este descubrimiento fue tal que gentes de toda España acudían a Teruel para observar a la insigne pareja de amantes, y motivo por el cual se creó un pequeño altar desde donde pudieran observarse las momias… Con el paso de los años, visto que el interés por las momias de los amantes no decrecía (incluso el rey Fernando VII decidió hacer una visita oficial), el mausoleo era cada vez más fastuoso, hasta que el en 1955 llegó el escultor Juan de Ávalos, quien decidió crear una escultura/féretro para la pareja, y que es la que hoy puede contemplar el visitante.

Descubriendo Teruel: Entre el mito y la realidadEscultura-mausoleo de los Amantes de Teruel, de Juan de Ávalos. A través de la celosía de mármol, en la parte de abajo, se pueden ver las momias de los amantes, muy bien conservadas.

El Mausoleo de los Amante de Teruel es un templete que no pasa desapercibido. Hay quienes lo prefieren tal como está ahora, lleno de luz y bien visible; mientras que a otros les gustaba más como lo tenían antes, con un tenebrismo más apropiado para dos muertos… Porque leyenda o no, lo que se ve cuando se visita a los amantes, no dejan de ser las tumbas de dos personas que murieron hace 700 años, con lo que resulta un tanto frívolo pasearse por ellas como si nada.

En mi opinión, y sin haber podido contemplar el templete antes de que se inaugurara el edificio que ahora les da cabida; sí que creo que resulta demasiado frívolo, pues ni siquiera se encuentra dentro de una iglesia. Y para más INRI, está rodeado de paneles informativos y pantallas que muestran la representación que se hace todos los años en Teruel sobre la muerte de los amantes, justo el día de San Valentín… ¿Romántico? Supongo que es cuestión de gustos.

Descubriendo Teruel: Entre el mito y la realidadDetalle de las manos del Mausoleo de los Amantes de Teruel

Pero también es cierto que todo ese escenario deja de ser importante cuando observas los féretros de los dos amantes, tan hermosos como reales, y que están cargados de simbolismo: Desde el león de él, mostrando así su coraje, a los pies tapados de ella por una sábana, en señal de su infinita virtud. Pero lo más llamativo sin duda es el hecho de que cada uno separa una mano del cuerpo para juntarse con las del amado en medio de los dos féretros de mármol… y sin llegar a tocarse.

Si os fijáis bien, las manos permanecen separadas por unos míseros centímetros, quedando suspendidas en el aire la una encima de la otra, y en teoría simbolizando ese amor que no pudo cumplirse en vida, y que tampoco lo hace en la muerte… A ese respecto, qué queréis que os diga: No soy creyente y no deja de ser una escultura que alberga los cadáveres de una pareja que murió hace siete siglos. Pero me parece horriblemente triste que ni siquiera les dejen juntar las manos en la escultura, y lo que consiguió que me fuera de allí con una sensación un tanto extraña.

Otros rincones de Teruel

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Murallas y casco histórico del Albarracín

Pero Teruel tiene mucho más que ofrecer que amantes desdichados o torres mudéjares. También cuenta con una serie de pueblos en la serranía de Albarracín o Gudar, que harán las delicias de los amantes de la naturaleza. Entro todos ellos, sin duda me quedo con el pequeño Albarracín, declarado Monumento Nacional en 1961, y cuyas calles empinadas y casas de formas más que extrañas, conseguirán que los turistas dediquen horas a inmortalizar aquel pintoresco pueblo.

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Catedral de Albarracín, con la Sierra de Albarracín al fondo

Descubriendo Teruel: Entre el mito y la realidadCatedral y casco histórico de Albarracín, sobre la sierra de AlbarracínUna de las muchas calles y pintorescas casas del centro de Albarracín

No quiero terminar con esta visita por Teruel, sin mencionar el símbolo del que más orgullosos se sienten los turolenses: su famoso Torico. Y no es para menos. Aunque la primera vez que lo ves te sorprende tanto interés para una escultura tan pequeña (lo de Torico es literal), no deja de estar situado en el centro neurálgico de la ciudad; con lo que resulta casi imposible ir de un sitio a otro del casco histórico sin pasar por la Plaza del Torico. En cuyo centro se eleva esta estatua que incluso resistió los ataques de la Guerra Civil, y que ejemplifica mejor que nadie el arrojo del pueblo turolense.

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Acerca de barbaracruzsanchez

Leo y veo de todo. Y cuando digo de todo es de TODO. Nunca sabes qué serie o libro hay por ahí escondido que va a acabar convirtiéndose en tu favorito...
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