Memoria de España a través del turismo

ImagenLa nueva exposición que vengo a recomendaros es un tanto original no solo por su temática, sino también por el lugar en que se celebra: La Biblioteca Nacional de Madrid. Un edificio histórico y espectacular, que hasta el mes de mayo ofrecerá una muestra dedicada a la propaganda turística.

En un principio, el tema de esta exposición puede resultar un tanto peculiar. No, no se trata de una variante de Fitur donde todas las regiones españolas alaban las virtudes de su gastronomía y lugares emblemáticos. Por el contrario, se trata de un repaso por la publicidad que empezó a hacerse del turismo en España, desde inicios del siglo XX.

Y es que el turismo, esa práctica tan común hoy en día y que ha adquirido tantas variantes: turismo cultural, de salud, de relax, rural, gastronómico o incluso de deportes de lujo como es el golf; hasta hace no mucho era un concepto extraño para la gran mayoría de la población.

En concreto, no sería hasta los años 20 del pasado siglo, que hacer turismo era una práctica sólo apta para las clases pudientes. Aquellas familias ricas, de la aristocracia la mayoría, que decidían viajar por todo el mundo para cambiar un poco de aires, ya cansados del trajín del día a día… Un lujo que, por desgracia, la clase obrera no podía permitirse por aquel entonces.

Democracia del turismo

La democracia del turismo, esto es, la posibilidad de que todos pudieran conocer otros lugares en su tiempo libre o de vacaciones, llegó cuando tuvieron lugar dos grandes adelantos: el de los transportes y el de las vías de comunicación. No deja de ser esto algo lógico, ya que cuando un viaje de 200km requería un día entero, a uno se le quitaban las ganas de viajar por muy interesante que pudiera ser el destino. Sin embargo, cuando las rutas de ferrocarril se vieron ampliadas por toda la geografía española, y el avión empezó a ser un transporte más accesible, todo esto cambió.

No obstante, fue el automóvil y la mejora de las carreteras lo que terminó de catapultar el turismo. Y es que con el coche uno tenía (y sigue teniendo) mucha más libertad a la hora de viajar, ya que el turista podía llegar a donde quisiera y cuando quisiera, sin depender de otras instalaciones como estaciones de tren o aeropuertos, o incluso de horarios concretos.

ImagenVieja fotografía de los primeros automóviles para la clase obrera. Pese a sus pocas prestaciones comparadas con los coches de hoy en día, el automóvil supuso una mejora increíble a la hora de viajar

Fue a partir de este momento que se puede decir que llegó el turismo a España. Y en un país con tantos kilómetros de costa y días de sol, es lógico suponer que pronto empezaron a verse las posibilidades que esta práctica traería a la economía española. Sin embargo, como ocurre con todo, los inicios no fueron fáciles, ya que contaba con una organización que dejaba mucho que desear.

Lo que ocurrió fue que los primeros hoteles que surgieron, prestos a dar alojamiento a todas clase de turistas (de clases obreras y otras más pudientes), no estaban preparados para atender las peticiones de ciertos turistas extranjeros, que notaron cierta falta de calidad en las prestaciones.

Asociaciones de turismo: Unas grandes aliadas

Para poner remedio a este desorden, empezaron a crearse asociaciones destinadas a diseñar unos estándares de calidad. Gracias a estas asociaciones, junto a nuevos moteles de carretera y albergues económicos, se empezaron a crear hoteles de lujo, y que eran a los que acudían los primeros turistas extranjeros (mucho más exigentes que los nacionales) que empezaron a ver en España un destino de vacaciones. Nacieron así el Ritz y el Palace en Madrid, y el hotel María Cristina en San Sebastián.

Junto a hoteles de lujo y cadenas hoteleras por toda la geografía española, también se dio un auge a los balnearios. Esos centros que nacieron con el fin de mejorar la salud de la aristocracia y realeza, y que con el tiempo se fue desarrollando para dar servicio también a las clases medias. En la exposición de la Biblioteca Nacional, a este respecto, se pueden ver numerosas fotografías y reportajes que se publicaban en las revistas de la época, publicitando centros de salud caracterizados por la calidad de sus aguas termales, sus variados tratamientos, y sus empleados tan profesionales.

ImagenPrimeros ejemplos de guias turísticas

Otra parte interesante de esta exposición es la dedicada a las guías turísticas. Algo a lo que hoy en día todos estamos habituados y que llevamos allá donde viajamos, pero que en esa época (años 20), supuso una auténtica innovación. Estas guías, publicadas por las revistas más prestigiosas del momento (ABC, Blanco y Negro, etc.) ofrecían mapas de la ciudad o una lista de albergues donde dormir a precio económico para que el viaje del turista fuera lo más placentero posible.

El turismo y la clase obrera

Y es que parte del auge del turismo español se debió a una clase media obrera que, además de trabajar y sacar adelante el país, podía permitirse contar con tiempo libre y disfrutar de él. Así, el trabajador común se encontraba con dinero ahorrado y, en la mayoría de los casos, con un coche que tenía ganas de utilizar con la familia. Por tanto, la posibilidad de alejarse de la ciudad, que era el lugar donde vivía y trabajaba, al menos durante el fin de semana, resultaba una opción perfecta. Más si cabe si podía alojarse en hoteles, moteles y albergues más económicos.

Pero este auge de publicaciones, dedicadas a satisfacer los intereses de turistas tan variados (de clase media y de lujo, junto a extranjeros y nacionales), requirió una necesidad de organización. Y en ese sentido, su máximo exponente será la Comisaría Regia del Turismo, creada en 1911. Su labor era la de promover el turismo español por medio de exposiciones y la creación de guías oficiales, además de conservar la España artística, monumental y pintoresca. A esta organización se le debe la construcción, entre otros edificios, de la Casa Museo del Greco en Toledo, la Casa Cervantes de Valladolid, o el primer Parador Nacional, en Gredos.

ImagenParador de Gredos: Primer Parador que se creó dentro de la lujosa cadena de hoteles nacionales, no apto para todos los bolsillos

Sin embargo, la Comisaría Regia tuvo una breve trayectoria, ya que tuvo que cesar sus actividades en 1928 (pese a que contó con pocas ayudas desde el inicio), siendo sustituido por el Patronato Nacional de Turismo. Entre los primeros proyectos de esta nueva organización, destacó la creación de la Red de Paradores Nacionales y de Albergues de Carretera. También creó algo tan habitual hoy en día como es el Libro de reclamaciones, pero que en aquella época supuso una auténtica novedad para defender los derechos de los turistas.

Otras formas de propaganda turística

No sólo a base de carteles y guías se promocionaba el turismo español. Por aquella época comenzó a ser común que empezaran a realizarse películas que alababan la naturaleza y patrimonio histórico-cultural de distintas regiones españolas, y aparecen los primeros souvenirs: Esos objetos tan comunes y de todo tipo (baratos, de lujo y algunos tirando a cutres) que todo turista se lleva después de visitar el lugar al que ha ido de vacaciones. Así mismo, por aquel entonces empezó a verse cómo el rey del país, Alfonso XIII en este caso, viajaba por todo el mundo para promocionar la marca España.

ImagenAunque parezca mentira, y hoy en día sea visto como una antigualla, los souvenires siempre han sido una excelente forma de promocionar el turismo por todo el mundo (Imagen cedida por el periodistadigital.es)

El turismo durante la Guerra Civil española

El estallido de la Guerra Civil supuso una ruptura en la trayectoria y labor de todas estas asociaciones, que tanto habían hecho por el turismo español. En concreto, el Patronato Nacional de Turismo se dedicó solamente al bando republicano; mientras que la parte bajo control de los sublevados creó su propia organización: el Servicio Nacional de Turismo, que con el final de la Guerra pasaría a denominarse la Dirección General de Turismo. Ambas instituciones, el PNT y el SNT, durante los años de la contienda bélica se dedicaron a hacer propaganda de cada bando, permitiendo incluso que los albergues y Paradores se usaran como cuarteles y hospitales de campaña.

Entre las medidas más llamativas sorprenden las “rutas de guerra” que el bando sublevado creó en 1938, y que recorrían las zonas conquistadas a la República. Su objetivo era que el turista extranjero viera en persona cómo era un frente de guerra, y las promocionaban a través de revistas, folletos y carteles expuestos en las Ferias Internacionales, con títulos tan sugerentes como “La España Nacional os invita a visitar las Rutas de la Guerra en España”. Estas rutas, cuando la Guerra terminó, serían sustituidas por el actual servicio de Rutas Nacionales de España, todavía en vigor.

ImagenFachada principal de la Biblioteca Nacional de Madrid, espectacular edificio del siglo XVIII, y cuya visita es otro buen motivo para acercarse a esta exposición

Más info:

Lugar: Biblioteca Nacional de España y Museo Nacional del Romanticismo

Fecha: Hasta el 18 de mayo

Precio: Gratuita

Para visitar el interior de la Biblioteca es necesario pedir cita previa. Toda la información la podéis encontrar en su web www.bne.es

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Acerca de barbaracruzsanchez

Leo y veo de todo. Y cuando digo de todo es de TODO. Nunca sabes qué serie o libro hay por ahí escondido que va a acabar convirtiéndose en tu favorito...
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