Arte en el Centro

CentroCentro

Mi recomendación para esta semana no se centra tanto en una exposición en sí, como en el propio edificio que la alberga. Un edificio que ha sido llamado de muchas maneras, desde “Central de Correos” a “Palacio de las Comunicaciones” y en la actualidad “CentroCentro” y que se ubica en uno de los puntos neurálgicos de la capital: Cibeles. Por ello, la próxima vez que vayáis al centro, aprovechar para ver este gran conocido en muchos aspectos, pero desconocido en tantos otros.

El Palacio de Comunicaciones es sin duda uno de los edificios más emblemáticos de la capital. Tanto por su peculiar arquitectura como por el propio lugar en que se sitúa (frente a la fuente de Cibeles, entre la calle Alcalá y el Paseo de Recoletos, y a pocos pasos de la mítica Gran Vía), es paso obligado para los miles de turistas y autóctonos de Madrid. Sin embargo, pese a ser uno de los lugares más fotografiados, hasta hacía bien poco que el ciudadano de a pie no podía entrar en este edificio casi centenario.

Y digo bien: hasta hacía poco. Cierto que, como edificio insigne y más que popular, siempre era posible visitarlo durante las jornadas de puertas abiertas, en la celebración del día de la arquitectura, o durante la famosa “Noche en Blanco”. Claro que, para ello, antes había que hacer colas interminables para una visita de no más de media hora, o apuntarse a listas de espera de más de un año.

Galeria_CristalGalería de cristal, con acceso directo desde la calle. Sólo se visita domingos y festivos de 11:00 a 21:00

Por otro lado, desde su inauguración en 1919, este edificio siempre ha sido sede de organismos públicos. Con lo que también era posible visitar una parte del mismo si se iba a enviar una carta (originalmente fue sede de Correos) o a tratar temas relativos al Ayuntamiento, cuando éste dejó de estar situado en la Plaza de la Villa.

El nuevo centro cultural de Madrid

Pero todo esto cambió, y para bien, cuando el edificio pasó a utilizarse como un “centro de cultura y ciudadanía” denominado “CentroCentro”. Un cambio que se produjo hace tan sólo un par de años y que ha ayudado a crear, en mi opinión, uno de los centros culturales más interesantes y completos que he tenido la fortuna de conocer.

El “CentroCentro” lleva abierto más de dos año. Podría decir que hasta ahora el Centro no había presentado ninguna exposición interesante, y que ese es el motivo por el que todavía no lo había mencionado en este blog. Pero la triste noticia es que hasta ahora desconocía de su existencia. En concreto, supe de él hace solo un par de meses cuando, tras aparcar el coche lejos de dónde tenía pensado ir, no tuve más remedio que pasar por su puerta. Y al hacerlo, y sobre todo sorprenderme por la cantidad de gente que entraba y salía del edificio, comprendí que ya no era el Ayuntamiento.

CentroCentroZona de prensa

En mi defensa podría decir que no vivo en el centro de Madrid, con lo que para mi no es precisamente lugar de paso. O incluso recurrir al triste tópico de que los madrileños vamos corriendo a todos lados, y que realmente no somos conscientes de lo que hay a nuestro alrededor. Pero sea por un motivo o por otro, no quise perder la ocasión de visitarlo ahora que conocía de su existencia.

Y qué gran acierto fue. Sobre todo, casi diría, fue acierto el ir al Centro sin haberme informado antes de lo que iba a ver. Me explicaré: Si uno entra en la página web del centro, además de la información sobre las distintas exposiciones que se están llevando a cabo en su interior, se habla de los distintos “espacios” que hay en su interior. Espacios destinados, cito textualmente “a la reflexión y la propuesta de vanguardia en las áreas de cultura, ciudadanía y gestión creativa de espacios públicos”, con “plataformas para el debate y la exploración artística y empresarial” y por medio de “nuevas metáforas de convivencia que se centran en las ideas de integración y de bienestar, al servicio del ciudadano”.

CentroCentroPuerta principal, a la que se accede desde Plaza de Cibeles

Sé lo que estaréis pensando, que probablemente es lo mismo que pensé yo al leerlo en su día: “Menudo tostón, no pienso ir allí jamás”. Pero como he dicho antes, por fortuna fui a ver el edificio antes de cometer el error de entrar en la página web del mismo. Y es que esta web es un ejemplo más de lo que creo yo que es una manera equivocada de tratar cualquier tema relativo al arte: Jamás entenderé esa manía que hay por utilizar palabras rimbombantes y expresiones tan profundas como ininteligibles a la hora de hablar de arte, cuando palabras sencillas conseguirían que cualquiera, incluso los no expertos, mostraran un mayor interés.

Y eso es lo que voy a intentar. Por ello, en vez de hablar de espacios que “buscan una idea participativa y de encuentro, real y virtual, articulando programas que tratan más de cuestionar que de afirma” (sigo con las citas textuales), diré que el visitante puede disfrutar de distintos elementos perfectamente diferenciados dentro del edificio: desde las exposiciones temporales, la biblioteca, la cafetería, la zona de prensa y mesas de trabajo con wifi gratuito, para terminar con la tienda de regalos y el mirador, desde el que se contemplan unas vistas asombrosas de la ciudad.

CentroCentro

Vistas desde el mirador, al que sólo se puede acceder previo pago en taquilla

Seguro que, con esto, ya no hay tantas ganas de salir corriendo. De entrada, los afortunados que vivan en el centro de Madrid sabrán que pueden acudir allí para leer la prensa diaria a coste cero, y en unos cómodos sillones desde los que se contempla el Paseo de Recoletos. Y para el resto de mortales para los que Gran Vía no nos deja queda precisamente cerca, tal vez decidamos pasar un día en el centro, tomarnos un café en la cafetería antes de subir al mirador, y de paso contemplar un edificio cuanto menos peculiar.

Ese es precisamente otro de los atractivos del centro: El propio edificio. Aunque solo sea porque podemos ver por dentro lo que hemos visto miles de veces por fuera, ya merecerá la pena. Y si resulta que dentro nos encontramos con un edificio de arquitectura modernista donde las vidrieras, las columnas y los azulejos que decoran el lugar son para quitar la respiración, pues mejor que mejor.

Un edificio con historia

Antes de centrarnos en el edificio tal y como es hoy, bien merece la pena hacer un poco de historia. Aunque sólo sea para saber qué suelo es el que estamos pisando, y empaparnos un poco de la historia de Madrid.

El edificio, como suele ocurrir con la mayoría de los emblemas de las ciudades, no gustó nada cuando se construyó. Fue en concreto en el año 1919, tras doce años de obras que se vieron interrumpidas numerosas veces, porque no terminaba de convencer el proyecto.

CentroCentro

Hall central, con detalle de las pasarelas destinadas a reorganizar el espacio público

La idea era utilizar parte de los antiguos Jardines del Buen Retiro (pensar que cuando se construyó todavía no existía la Gran Vía) para crear la sede de correos. Aunque en aquella época se llamaba: “Central de distribución de correos, telégrafos y teléfonos”.

Para construir esta sede, se organizó un concurso al que sólo se presentaron tres participantes, y los vencedores fueron unos jovencísimos arquitectos que hacía sólo cuatro años habían terminado la carrera. Comenzaron así las quejas ante el proyecto de Palacios-Otamendi (nombres de los dos arquitectos), al que consideraban “atrevido y disonante con el ambiente clasicista del cercano Paseo del Prado”… Como he comentado antes, quejas que suelen acompañar a los arquitectos dispuestos a innovar, y a los que la historia siempre da su merecido reconocimiento.

CentroCentroVidriera central con parte de las galerías destinadas a exposiciones temporales

Una de las mayores innovaciones de este edificio es precisamente su joya de la corona: Los enormes ventanales y techos con vidrieras que permitían una iluminación natural, a lo que se suma el hall principal, totalmente diáfano, que permitía una organización perfecta del trabajo que se llevaba a cabo en su interior. Y para los visitantes de hoy en día, permite que se puedan contemplar las cinco plantas del edificio de un solo vistazo.

Por desgracia, a finales del siglo XX la “Catedral de las Comunicaciones”, como fue bautizada, ya no tenía sentido. El escaso uso del correo postal hizo que no tuviera sentido dedicar un edificio tan grande a un servicio del que apenas se beneficiaban medio millar de ciudadanos. No obstante, en 1993 fue declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento, asegurándose de ese modo su constante conservación.

CentroCentroZona destinada para trabajos en grupo con wifi gratuito

Sería en el año 2007 cuando comenzó a albergar las dependencias municipales del Ayuntamiento de Madrid, trasladándose desde la Casa de la Villa. El edificio pasó a denominarse “Palacio de Cibeles” y en las reformas que se llevaron a cabo para sus nuevas funciones ya se incluía un área cultural denominada “CentroCentro”, además de la posibilidad de acceder al torreón central y usarlo como mirador. Del torreón central, además, destaca la enorme esfera de su reloj eléctrico y que por la noche se ilumina, sustituyendo en oficialidad al Reloj de la Puerta del Sol.

CentroCentroDetalle de la zona interactiva de las exposiciones

Será en el año 2011 cuando el alcalde de Madrid deje sitio a la cultura, y el edificio se destine exclusivamente al ciudadano de a pie. Para ello, no dudarán en aprovechar la propia arquitectura del edifico para crear espacios confortables al visitante. Y es que las distintas exposiciones que tienen lugar en el centro están distribuidas de tal manera que uno no puede disfrutar de ellas, sino lo hace también del propio edificio. Algo que no sólo consigue que entren ganas de ver dicha exposición, sino que además ayudan a que la visita sea mucho más agradable. ¿Cuántas veces hemos ido a un museo, y a la cuarta sala ya estamos que nos subimos por las paredes porque todo es igual y llega a ser  claustrofóbico?

CentroCentroEjemplo de exposición temporal, original en su distribución y temática

Aquí eso no ocurre, gracias a la suma de distintos elementos: la luz natural que relaja el ambiente, los pasillos largos y diáfanos que impiden la aglomeración, las sillas y sofás que hay diseminadas por todo el recorrido, con lo que uno puede tomarse el tiempo que quiera, y sobre todo la presencia de carteles explicativos y zonas interactivas que consiguen que la visita sea amena para grandes y pequeños.

Más info:

Lugar: Plaza de Cibeles, 1

Precio: la entrada al edifico es gratuita, así como a la mayoría de las exposiciones temporales.

Visita al Mirador: Se realiza cada 30 minutos aproximadamente, en horario de 10:30-13:30 y de 16:00 a 19:00. Por cuestiones de aforo, es preciso obtener un turno en los mostradores de información de la planta principal (Planta 2). La tarifa es de 2€ para los adultos y 0,50€ para los niños menores de 12 años. Es gratuito todos los primeros miércoles de mes, además de los días 2 de mayo, 15 de mayo y 12 de octubre.

Para resto de exposiciones temporales, consultar la web www.centrocentro.org

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Acerca de barbaracruzsanchez

Leo y veo de todo. Y cuando digo de todo es de TODO. Nunca sabes qué serie o libro hay por ahí escondido que va a acabar convirtiéndose en tu favorito...
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