De papiros y volcanes

ImagenPara esta semana, vengo a recomendaros una exposición que tal vez se salga de la norma, en tanto que no ofrece una muestra de pinturas o esculturas. Por el contrario, los papiros son los protagonistas indiscutibles de la exposición que el Matadero de Madrid propone a sus visitantes.

No, no habéis leído mal. Realmente hay una exposición que tiene como tema central los papiros, así como las distintas herramientas que se utilizaban en la época clásica para escribir sobre ellos. En concreto, son los papiros y herramientas que se encontraron en la llamada “Villa de los Papiros” de Herculano, y que quedó sepultada por la lava del Vesubio en el año 79 d. C.

Por supuesto, esta no es una exposición al uso, como ocurre con todas aquellas que propone el centro cultural del Matadero. Por ello, no penséis que vais a encontraros salas repletas de vidrieras con papiros, o con infinitas inscripciones en griego clásico y latín que, evidentemente, pocos pueden traducir. Si acude alguien que está estudiando filología clásica, por supuesto, puede aprovechar para practicar. Pero para el resto, no temáis, que no va de eso la exposición.

ImagenUna biblioteca única en el mundo

Para entrar en materia, con esta exposición descubrimos cómo vivían los romanos en la época clásica. Y de cómo estudiaban o disfrutaban del placer de la lectura. En concreto, los romanos que vivieron en esa famosa Villa que se descubrió en el s. XVIII, y que contaba con una impresionante biblioteca compuesta por más de 2000 rollos de papiros. Se trata así de la única Biblioteca de este tipo que ha llegado a nuestros días, gracias a haber sido sepultada por la lava del Vesubio, tras la erupción que acabó con Pompeya y Herculano.

Para ayudarnos a conocer mejor el estilo de vida de sus antiguos inquilinos, las distintas salas de la exposición están presentadas de tal modo, que reproducen las habitaciones con las que contaba la Villa. Incluso una grabación del mar (la Villa estaba en la orilla), nos ayuda a entrar en ambiente, al trasladarnos con los cinco sentidos a un lugar hoy desaparecido, pero que en su día fue impresionante.

La simple reproducción que hay de la planta de esta Villa, ya nos indica que no era ni mucho menos la norma en cuanto a tamaño: Para que os hagáis una idea, las Villas italianas de época clásica, contaban con un patio principal llamado peristilo, en torno al que se distribuían todas las estancias de la casa, y en cuyo centro había un pequeño estanque llamado impluvium, y que recogía el agua de lluvia que caía desde los tejados. Pues bien. En este caso, el famoso impluvium era más bien una piscina enorme, y en torno a ella había un nada discreto jardín, decorado con numerosas estatuas de mármol y bronce… Vaya, algo que no todos los romanos podían permitirse. Ni siquiera los más pudientes.

ImagenReproducción del Peristilo con el estanque de la “Villa de los Papiros”

Por ello, no resulta del todo extraño que la Villa contara con una biblioteca tan extensa, ni que haya habido tantos esfuerzos por intentar averiguar qué era lo que había escrito en los rollos guardados en dicha Villa.

Cuando no existían los libros

Pero vayamos por partes. Antes de conocer un poco más sobre lo que vamos a encontrar en esta exposición, no está de más conocer la terminología de la época. Primero de todo, a estas alturas ya os estaréis preguntando qué es eso de un “rollo”. Un rollo no era más que la forma por antonomasia de los libros de aquella época. Una época en la que eso de la encuadernación aún no se había descubierto, y por supuesto, tampoco la imprenta. Por aquel entonces, todo se hacía de manera artesanal, escribiendo sobre papiros: el soporte por antonomasia para escribir.

Cada papiro se enrollaba a la hora de guardarlo en las estanterías de la biblioteca, para preservarlo mejor. Y de esa manera, también se localizaba más fácilmente el pequeño cordón que colgaba del mismo, con una etiqueta en la que se escribía el título del rollo. Una manera tan sencilla como eficaz para encontrar el rollo que nos interesaba leer, sin necesidad de estar desenrollando todos los papiros.

ImagenReproducción de la biblioteca de la “Villa de los papiros”

Los papiros se traían directamente desde Egipto. No porque los dueños de los mismos fueran muy exigentes y sólo quisieran el mejor material (que también). Sino también porque los papiros de Egipto eran los únicos que permitían un soporte flexible y duradero. Pues la planta de la que se extraían sus hojas para la fabricación del papiro, al estar durante semanas sumergida en agua gracias a las famosas crecidas del Nilo, conseguía una flexibilidad perfecta para crear luego las hojas sobre las que se escribiría.

Pero sin duda uno de los detalles que más sorprenderá al visitante, es el de descubrir que la lectura de los rollos no era en nada parecido a como se hace hoy en día. No solo por el soporte del mismo, por supuesto, sino también porque la lectura solía realizarse en voz alta. Es más, el encargado de leer los rollos, era el propio esclavo del dueño de la Villa. Y es que en aquella época los romanos eran tan señoriales, que muchos de ellos ni siquiera querían leer sus propias lecturas (o escribirlas, llegado el caso) y los esclavos eran los encargados de todo ello.

La relectura de los papiros

La pieza por antonomasia de esta exposición, es la máquina que el jesuita Antonio Piaggio construyó en el S.XVIII para recuperar los rollos de papiro de la Villa. Pensar que tanto la Villa como toda la ciudad, quedó sepultada por la lava del Vesuvio, y que con el tiempo dicha lava se enfrió y solidificó. Por ello, cuando los arqueólogos empezaron a realizar las excavaciones, lo que encontraron fue miles de trozos de lava enfriada, bajo la que se ocultaba el verdadero tesoro.

Y para intentar recuperar esos rollos, el jesuita no dudó en presentarse en Nápoles para crear una máquina que ayudara en el proceso. Una máquina que día de hoy resulta interesante sobre todo por lo llamativa que era, que no por la precisión de la misma. Y es que, hay que admitirlo, las técnicas de restauración de la época no eran precisamente las mejores.

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Distintas vistas y detalles de la máquina de Antonio Piaggio

En concreto, esta máquina lo que hacía era tensar y “desenrollar” el pergamino solidificado, al haber pegado telas de lino sobre la superficie de la lava enfriada, y sobre la que a su vez se pegaban hilos de seda. Por medio de unos tornos que había en la máquina, estos hilos se iban tensando y, poco a poco, el material al que estaban pegados los hilos también se iba tensando y desenrollando.

Está claro que el proceso era más mecánico que práctico y apropiado, pero no dejaba de ser la técnica más avanzada de la época. Tanto, que el propio rey Carlos de Nápoles (el futuro Carlos III de España) disfrutaba contemplando la labor del maestro Piaggio; y no se separaba de su lado hasta que no le avisaban sus ayudantes de cámara para que descansara un poco de estar tantas horas de pie… No es que fuera una presión añadida para el maestro ni nada.

la_villa_de_los_papiros_Pergamino carbonizado de la Villa de los Papiros de HerculanoEjemplo de rollo de pergamino solidificado por la lava

El caso es que, aunque parezca mentira, sí que pudieron recuperarse ciertos pergaminos que se habían convertido en rocas de lava. En concreto piezas dedicadas a la filosofía epicúrea, lo que confirmaba que el dueño de la Villa, además de muy rico, también era un erudito. Cierto que se sólo pudieron recuperarse una mínima parte de los rollos que se encontraron, quedando el resto hechos polvo literalmente… Pero algo es algo.

Afortunadamente, desde entonces las técnicas de restauración han mejorado mucho. Y ahora es a base de productos químicos y radiografías que se puede recuperar el material literario, sin correr el riesgo de destruir el mismo.

Pero sí que es una buena ocasión para ver esta pieza tan original y única en su época, y que tras el fin de esta exposición, volverá a su lugar de origen (Nápoles) del que no volverá a salir nunca más.

Por último, el descubrimiento de la Villa de los Papiros, no trajo consigo sólo la oportunidad de conocer su biblioteca y los materiales en ella encontrados; sino también de colocar el nombre de Herculano en el mapa del mundo. Y es que antes de ello, Pompeya era la única ciudad que los eruditos de la época visitaban en su famoso “Grand Tour”. Pero con este descubrimiento, Herculano pasó a ser un destino importante dentro de estos viajes tan espectaculares como peligrosos.

¿Qué era el Grand Tour?

El Gran Tour era el viaje que los estudiantes que acababan de terminar sus estudios, realizaban por todo el mundo. Generalmente eran estudiantes europeos muy pudientes que, gracias al dinero de la familia, podían permitirse un año sabático (aunque a veces el viaje podía durar más de dos años) para conocer el mundo antes de empezar a trabajar. Y los destinos tradicionales de ese Gran Tour eran aquellos lugares que contaba con una gran historia y tradición a sus espaldas. Así, desde mediados del siglo XVIII, países como Grecia, Egipto o Marruecos se llenaron de jóvenes ricos con ganas de ampliar sus conocimientos.

Ellos fueron, por así decirlo, los precursores de los actuales Erasmus. Salvo que ellos no iban sólo a pasárselo bien, emborracharse y conocer gente… O eso nos han hecho creer.

Imagen “Libros de viajes” de los estudiantes tras realizar el Grand Tour

Pero sí que es cierto que el Grand Tour consiguió acercar lugares lejanos al resto de un mundo menos pudiente. Ya que durante el viaje, los estudiantes se dedicaban a ir tomando notas y haciendo dibujos de todo lo que veían, para luego publicarlo en los llamados “Libros de viajes”: Algo así como los antecedentes de las actuales guías de viaje, y donde se pudo contemplar por primera vez las pirámides de El Cairo, las columnas del Partenon, o los restos de esta Villa de los Papiros.

Como última recomendación para disfrutar de esta exposición, aconsejo que os apuntéis a las visitas guiadas que el centro cultural realiza para los más pequeños. Además de mantenerles vigilados, los guías les explicarán de manera amena cómo se fabricaban los papiros, qué sistemas se utilizaban para localizarlos en un momento en la que aún no existían los libros, junto a un montón de curiosidades sobre la vida de la época. Así que si tenéis la posibilidad de ir acompañados por pequeños, creo que disfrutaréis mucho más. Y si no puede ser, siempre podéis acercaros sutilmente a los grupos para captar algunas de las cosas que dicen. No se debería hacer, cierto, pero realmente merece la pena.

Imagen

Centro de actividades para niños, del Matadero de Madrid

Más info:

Lugar: Matadero de Madrid (Casa del lector) Paseo de la Chopera, 10

Fecha: hasta el 23 de abril de 2014

Precio: gratuita

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Acerca de barbaracruzsanchez

Leo y veo de todo. Y cuando digo de todo es de TODO. Nunca sabes qué serie o libro hay por ahí escondido que va a acabar convirtiéndose en tu favorito...
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