León: Un alto en el Camino

Catedral de LeónCatedral de León con las últimas luces del atardecer

Hay ocasiones en que es toda una ciudad la que se convierte en un museo al aire libre. Pues allá donde se mire, el visitante se puede encontrar con edificios, monumentos y paisajes dignos de ser captados por la cámara de fotos. O, para aquellos más diestros, de ser reproducidos con pinceles. Uno de esos casos es la ciudad de León, antigua capital del reino de León, cuya historia se plasma en sus calles centenarias.

León es una ciudad que merece la pena visitar, al menos una vez en la vida. Una frase que queda muy bien en los libros de viaje, pero que en este caso corresponde a un deseo de que el visitante la disfrute como bien se merece. Y es que, pese a que sin duda es su Catedral la joya de la corona, León es más que una catedral tantas veces restaurada. También es una ciudad medieval con un laberinto de calles llenas de tascas típicas junto a otras más modernas. Es un conjunto de edificios pintorescos y diversos entre sí, cuyo objetivo es el de sorprender al visitante que cree que ya lo ha visto todo.

Un poco de Historia

La historia de León, pues por algún sitio hay que empezar a hablar de la ciudad, se remonta al siglo I. Fue uno de tantos campamentos romanos que nacieron a la orilla de un río con el objetivo de defenderse, y que con el tiempo se transformó en un pequeño poblado. Sería en el sigo X, tras la reconquista árabe, cuando comenzó a florecer al ser nombrada capital del reino asturioleonés; para convertirse durante los siguientes siglos en la ciudad más influyente de España, también desde el punto de vista artístico.

calles de LeónVista general de la Calle Ancha, una de las avenidas principales del casco histórico

Pero tan notable fue su crecimiento, como trágico su posterior olvido. La unión de los dos reinos del país, a manos de los Reyes Católicos, la impidió mantener su capitalidad, a lo que se unieron varias epidemias de Peste y una fuerte emigración que la condenó al abandono. No sería hasta el siglo XIX cuando León comenzó a salir de su letargo, gracias a la llegada de una potente burguesía, así como de una floreciente industria.

La Catedral de León: La joya de la corona

La catedral de León, pese a no ser el único edificio que merece visitarse, de seguro que es el más espectacular. Espectacular tanto por fuera, enclavada en una plaza desde la que se pueden observar los detalles de sus fachadas. Como espectacular sin duda por dentro, gracias a los ejemplos más sorprendentes de vidrieras en España, sólo comparables a las catedrales de Francia.

Catedral de LeónComencemos por fuera. Tal vez, por encima de las puertas ricamente labradas, de los pináculos elevados hasta el cielo, o de los arbotantes (puentes que salen de las fachadas para aligerar el peso de los muros de piedra) tan similares al de Notre Dame de París; al espectador le llame antes la atención otro pequeño detalle. Y ese es el de la diferencia de color tan evidente que hay en distintas partes de los muros, en toda la Catedral.

La diferencia de color, junto al hecho de que se vean piedras desgastadas junto a otras que parecen haber sido puestas ayer, como quien dice, no es algo casual. Es algo que enlaza con la historia negra de esta inmensa Catedral. Pues si bien fue asombroso que se levantara una Catedral en España a imagen y semejanza de las de Francia; no lo fue tanto que se construyera en un tiempo escandalosamente corto (apenas 50 años) y utilizando unos materiales pobres y de mala calidad.

Catedral de León, con ejemplo de las remodelaciones sufridasDetalle del exterior de la catedral, donde la piedra más clara y pulida, delata las numerosas restauraciones que sufrió el edificio

Todo ello se tradujo (y se sigue traduciendo), en la constante necesidad de realizar obras de restauración, además de haber visto como partes enteras del edificio se han ido cayendo a lo largo de los años. El más trágico de estos derrumbes se produjo en el siglo XIX, cuando la parte central de la iglesia comenzó a resquebrajarse, se cayó el techo del crucero (parte que une los dos extremos de la cruz latina que se dibuja en la planta) corriendo el riesgo de que las naves laterales cayeran por su propio peso. Todo ello obligó a llevar a cabo una de las obras de restauración más importantes de todos los tiempos, debiendo quedar cerrada la Catedral hasta inicios del siglo XX.

Las vidrieras: Una Biblia en colores

Una vez el viajero traspasa la espectacular fachada principal de la catedral, lo primero que va a ver es luz y color. Algo que no es precisamente común dentro de las obras sacras de la península, y donde el visitante siempre necesita de un par de segundos para acostumbrarse a la oscuridad del interior. No dejamos de haber pasado de estar al aire libre, a entrar en un recinto formado por grandes muros de piedra.

Pero en León no ocurre nada de eso. La luminosidad que reina en el interior consigue que tengamos una vista perfecta del edificio, apenas hemos cruzado sus puertas. Y, por si esto no fuera suficiente, el color que tiñe los cristales de las vidrieras consigue que esa luminosidad esté llena de reflejos de todos los colores, consiguiendo crear un efecto casi mágico.

vidrieras catedral de LeónIntentemos trasladarnos por un segundo a la plena edad media, en el siglo XII-XII. Una época donde la religiosidad estaba presente en todos los aspectos de la vida, pero donde la mayoría de la población era analfabeta. Gente, por tanto, a la que jamás se le ocurriría ojear una Biblia (las pocas que había por aquel entonces, mucho antes de la llegada de la imprenta), por lo que todo lo que conocía, debía entrarle por los ojos.

Detalle de las vidrieras de la girolavidrieras catedral de León

Y al entrar en la Catedral de León, lo que sus ojos le mostraban era la vida de Jesús labrada en piedra, junto a la de la Virgen María, representada en la fachada principal de la iglesia, con la llegada del Juicio final en la cara oeste de la catedral, justo donde se pone el sol. Y todas y cada una de esas imágenes estaban bañadas por una luz constante, potente en los momentos centrales del día, más difuminada y con tonos anaranjados, en los últimos momentos del día.

Detalle del rosetón del crucero

Pensando en lo que debía experimentar el fiel en esa entrada a la catedral, sobre todo los miles de peregrinos que acudían a la ciudad, antes de llegar al final del Camino de Santiago; uno no puede por menos que pensar que es lógico que creyeran que aquellos muros eran una auténtica obra divina.

Podría seguir describiendo en detalle esta Catedral. Hablar de la característica de su planta, de los frescos que adornan las paredes de la primitiva iglesia sobre la que se levantó, o mencionar las capillas que se levantan en torno a la girola (parte final de la nave, en forma de semicírculo y que rodea al altar mayor). Pero el que esté realmente interesado en conocer estos detalles, podrá oírlos gracias a la audio guía que se da con la entrada a la Catedral, a un módico precio de 5€.

Catedral de León, con ejemplo de las remodelaciones sufridasDetalle de las capillas de la girola

Para el resto. Para ese visitante al que le pueden abrumar las fechas, los detalles o los nombres de arquitectos; le recomiendo que se limite a recorrer en silencio el suelo de madera de las naves centrales. Que observe un buen rato los tres rosetones llenos de color, intentando distinguir las figuras en ellas representadas, muchos de ellas simples ornamentos vegetales. Si puede, que acuda por la mañana para escuchar al organista ensayando, o el repicar de campanas del medio día, y capte así esa esencia que ha permanecido igual durante cientos de años. Creo que es el mejor modo de llenarse de un poco de historia, y de sentirse uno más dentro de esa Historia.

catedral de León

Las otras joyas de la corona

Como bien decía al principio, León no es sólo su catedral. Junto a ella, nos encontramos con interesantes edificios que, ya que se está allí, sin duda merece la pena visitar.

Uno de los que más recomiendo, aunque sólo sea visitar por fuera, es la llamada Casa de los Botines. Este palacio construido en el siglo XIX, y que actualmente es sede de una institución bancaria (como muchos otros edificios del patrimonio), es una de las pocas obras que el insigne Gaudí realizó fuera de Barcelona. Su estilo, si bien no es tan recargado ni colorido como ocurre con su Sagrada Familia o las Casas de la Ciudad Condal, sin duda es inconfundible y destaca entre el resto del conjunto urbanístico.

Palacio de los BotinesCasa de los Botines, de Gaudí (fines s.XIX)

Otro de los edificios más visitados de la ciudad, es el antiguo Monasterio de San Marcos. Más conocidos como Hostal de San Marcos, al ser uno de los Paradores más conocidos y lujosos (y caros) de todos los hoteles de esta cadena. Precisamente por ello, sólo se puede visitar la antigua iglesia del recinto, así como el claustro y la entrada principal del hotel, todo ello en estilo renacentista. El resto del edificio queda para aquellos afortunados dispuestos a pagar los 260€ por noche que cuesta la habitación.

San MarcosClaustro de San Marcos

Fachada principal, y claustro de San Marcos

 

Junto a estas “perlas” más conocidas”, recomiendo otras que merece la pena encontrar: La Plaza Mayor, de estilo renacentista, reúne en torno a ella la vida nocturna de la ciudad. La Basílica de San Isidoro, de estilo románico, cuenta con un permiso especial por el que puede permanecer abierta día y noche, de lo que se explica la presencia de calefacciones en los bancos de la iglesia. El Antiguo Mercado de cereales conserva el estilo de los mercados tradicionales, como si no hubieran pasado los años. Los restos de las originales murallas, visibles aquí y allá, esperan a ser recorridas de nuevo por los peregrinos.

Plaza MayorPlaza Mayor de León

O finalmente el mucho más reciente MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León), construido a finales del siglo pasado en un estilo moderno y original, donde destacan sus paredes formadas por vidrieras de colores que cambian con la luz del sol. Un perfecto contrapunto a las vidrieras de la Catedral, que permiten recordar al visitante que León es una ciudad histórica, pero que también es una ciudad viva que no ha parado de crecer.

musacVista exterior del MUSAC

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Acerca de barbaracruzsanchez

Leo y veo de todo. Y cuando digo de todo es de TODO. Nunca sabes qué serie o libro hay por ahí escondido que va a acabar convirtiéndose en tu favorito...
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